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Una Cuestión de Mercado

Los tapones de plástico y los tapones de rosca, probablemente por su menor precio, ya no son un tabú en la cultura del vino. En los nuevos países vinícolas, sobre todo en Australia, California o Nueva Zelanda, muchas empresas han adoptado ya estas alternativas.

Para un viticultor suizo, los costes de los diferentes sistemas son claros:

  • Corcho: entre el 0,55 y el 0,80 francos suizos la unidad;
  • Plástico: aproximadamente 0,30 CHF;
  • Tapón de rosca: menos del 0,20 CHF (en el que la compra da maquinaria de montaje tiene que ser añadida).

Para el mercado, la cuestión de la cantidad es también importante. Muchas veces se afirma que el corcho no tiene todas las cualidades necesarias para cumplir las exigencias de embotellado. "Los conocedores del sector lo saben muy bien: el aumento mundial de la producción de vino llevó a la devastación de plantaciones de alcornoque". La industria responde: "esta afirmación es absurda. La reforestación anual ronda el 4%. Antiguamente, el cultivo era bastante extensivo, con una densidad de plantación muy baja: apenas 50 árboles por hectárea. Ahora, en la misma superficie, se plantan 120 alcornoques. Esto implica que no hay peligro para los montes".

Otros números también niegan estas afirmaciones: 70% de la producción mundial de corcho es transformada en tapones, cantidad que actualmente es ampliamente suficiente. El resto de la producción es utilizado con otras finalidades: aislamientos industriales; construcciones; la industria aeroespacial que está usando el corcho de mejor calidad; decoración de paredes; la creación de varias articulaciones y en la industria de los zapatos, como aislamiento y para las suelas. Las reservas para la industria de los tapones son aún muy importantes. No se puede olvidar que durante dos últimos veranos, en particular en el sur de Portugal y en España, por primera vez en muchos años no se encontraron compradores para todo el corcho sacado.

Poderosa y concentrada, la industria de los sintéticos, que descubre e inventa nuevas cualidades para sus productos a través de una propaganda inteligente y frecuente, consigue fácilmente atraer y manipular las preferencias de los consumidores.
Los partidarios de estos nuevos tipos de tapón, que adoptan una comunicación didáctica para los tapones de rosca y una propaganda "divertida" para los tapones de plástico, seducen con mucha facilidad a nuevos consumidores. El sintético ofrece una solución económica para un "tapón correcto", adaptada a la duración de la conservación necesaria. "Hoy, el 90% de los vinos son bebidos después de que hayan pasado 6 meses desde el embotellado", afirma François Xabier Denis. Según él, cerca de una botella de cada cuatro en todo el mundo, está hoy tapada con productos sintéticos. En Estados Unidos el porcentaje es superior, de un 50%.

Un estudio de mercado de la consultora Skalli&Rein, demostró que los tapones sintéticos, a partir de su aparición en los años 90, han tenido un ritmo de crecimiento anual del 20%. En 2009, casi dos billones de botellas en el mundo fueron cerrados con tapón de rosca en oposición a 600 millones en 2004. El mercado francés, todavía indeciso, hace parte de los objetivos estratégicos del plástico. "Dados los esfuerzos combinados del sector sintético y el de los tapones de rosca, la utilización del corcho disminuirá, a nivel mundial, por debajo del 50% en los próximos 5 años", estima François Xavier Denis.

El mercado australiano y neozelandés está cediendo bajo campañas agresivas de productores como Foster’s e Pernod-Richard, que obedecen a directrices poco claras de distribuidores. El tapón de rosca representa respectivamente en estos países, hoy, 60 y 90% del mercado.
Probablemente, los vinos caros no cederán por causa de los tapones de plástico. Pero el problema es totalmente diferente para los vinos de calidad “media”, en otras palabras, los vinos que se consumen después de un breve período tras el embotellado. Es aquí donde se juega el futuro del corcho, ya que la cuota de mercado de vinos de media calidad, y su volumen, es enorme en proporción a la de vinos de alta calidad.