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El alcornocal,
fuente de riqueza biológica

El alcornoque es la base de una de las mayores riquezas forestales de la región mediterránea y más teniendo en cuenta que el árbol puede vivir en condiciones en que muy pocas especies consiguen sobrevivir. En este sentido, el alcornoque revaloriza grandes extensiones áridas que, sin este árbol, y por la exposición a las degradaciones causadas por el hombre, estarían irrevocablemente condenadas a la desertificación.

Los alcornocales presentan uno de los más altos niveles de biodiversidad en Europa, elemento éste que constituye un argumento adicional a favor de su preservación. Además, el paisaje mediterráneo ha sido declarado uno de los 25 Hotspots de la biodiversidad.

El hábitat donde se integra el alcornoque abriga excepcionales especies animales – algunas de las cuales en peligro de extinción, como el lince ibérico o el águila imperial ibérica- además de ser uno de los más ricos patrimonios vegetales del mundo (hasta 135 especies por metro cuadrado, uno de los mayores después de los Andes tropicales). La red europea Natura 2000, que clasifica a las regiones europeas por criterios de conservación de la naturaleza, considera los alcornocales (Habitat 6310 e 9330) como lugares importantes para la conservación de la biodiversidad.


El corcho

El corcho fue el primer material de origen vegetal cuya estructura fue examinada en el microscopio, descrita y dibujada por Robert Hooke, en 1669. La transferencia de líquidos y la difusión de gases a través de las paredes de estas células es tan lento que la dimensión de un milímetro de corcho, constituído por cerca de 30 células, ofrece una impermeabilidad a los líquidos casi perfecta.

Cork Oak
La célula del corcho es un poliedro en contacto con 14 células adyacentes. Esta forma geométrica permite a una célula nueva idéntica adherirse a todos los lados sin dejar espacios vacíos, disposición ésta que, para un determinado volumen y un determinado material, ofrece la mayor superficie con el menor coeficiente de conductividad térmica. Por tanto, el secreto del valor del corcho reside en la estructura celular del material: una red de paredes celulares constituídas por suberina y por otros componentes como la lignina, los polisacáridos y la cera. La combinación de estas características permite al corcho mantener un poder de aislamiento duradero y resistente.